MARCO DE REFERENCIA
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MARCO TEORICO CONCEPTUAL
Para
abordar el tema equidad de género desde las competencias ciudadanas con los
estudiantes de los grados decimos de la la institución educativa Juan XXIII se hace
necesario tener en cuenta la definición de algunas palabras claves que se utilizarán en el transcurso del desarrollo
del tema Y algunas teorías relacionadas que ayudan a la solucionatica del
problema de violencia en los grados decimos
EQUIDAD DE
GÉNERO.
El género, como categoría social, es una de las contribuciones
teóricas más significativas del feminismo contemporáneo. Esta categoría
analítica surgió para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres,
poniendo el énfasis en la noción de multiplicidad de identidades. lo femenino y
lo masculino se conforman a partir de una relación mutua, cultural e histórica.
el género es una categoría transdisciplinaria, que desarrolla un enfoque
globalizador y remite a los rasgos y funciones psicológicas y socioculturales
que se le atribuye a cada uno de los sexos en cada momento histórico y en cada
sociedad. las elaboraciones históricas de los géneros son sistemas de poder,
con un discurso hegemónico y pueden dar cuenta de la existencia de los
conflictos sociales. Y la problematización de las relaciones de género logró
romper con la idea del carácter natural de las mismas. Lo femenino o lo
masculino no se refiere al sexo de los individuos, sino a las conductas
consideradas femeninas o masculinas. En este contexto, la categoría de género
puede entenderse como una explicación acerca de las formas que adquieren las relaciones
entre los géneros, que algunos consideran como una alternativa superadora de
otras matrices explicativas, como la teoría del patriarcado. Se sostiene que (aunque la incorporación del
concepto de “patriarcado” constituyó un avance importante para explicar la
situación de las mujeres) resultó insuficiente para comprender los procesos que
operan dentro de la estructura social y cultural de las sociedades,
condicionando la posición e inserción femenina en realidades históricas
concretas.
Según Marta Lamas,[1] aún cuando ya en 1949
aparece como explicación en El segundo sexo de Simone de Beauvoir, el término
género sólo comienza a circular en las ciencias sociales y en el discurso
feminista con un significado propio y como una acepción específica (distinta de
la caracterización tradicional del vocablo que hacía referencia a tipo o
especie) a partir de los años setenta. No obstante, sólo a fines de los ochenta
y comienzos de los noventa el concepto adquiere consistencia y comienza a tener
impacto en América Latina. Entonces las intelectuales feministas logran
instalar en la academia y las políticas públicas la denominada “perspectiva de
género”. En 1955 John Money[2] propuso el término “papel
de género” para describir el conjunto de conductas atribuidas a los varones y a
las mujeres, pero ha sido Robert Stoller quien estableció más claramente la
diferencia conceptual entre sexo y género. Los sistemas de género se entienden
como los conjuntos de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores
sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual
anatómico-fisiológica y que dan sentido a las relaciones entre personas
sexuadas (De Barbieri, 1990). Según Gomariz, a partir de estas referencias
conceptuales pueden examinarse distintos planos del conocimiento acumulado en
la materia. De modo amplio podría aceptarse que constituyen reflexiones sobre
género todas aquellas que se hicieron en la historia sobre las consecuencias y
significados que tiene pertenecer a cada uno de los sexos. Para Gomariz puede
denominarse como “estudios de género” el segmento de la producción de
conocimientos que se ha ocupado de ese ámbito de la experiencia humana.
Perspectiva de
género
Implica:
a) reconocer las relaciones de poder que se dan entre los géneros,
en general favorables a los varones como grupo social y discriminatorio para
las mujeres;
b) que dichas relaciones han sido constituidas social e
históricamente y son constitutivas de las personas;
c) que las mismas atraviesan todo el entramado social y se
articulan con otras relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad,
preferencia sexual y religión.
La perspectiva de género opta por una concepción epistemológica
que se aproxima a la realidad desde las miradas de los géneros y sus relaciones
de poder. Sostiene que la cuestión de los géneros no es un tema a agregar como
si se tratara de un capítulo más en la historia de la cultura, sino que las
relaciones de desigualdad entre los géneros tienen sus efectos de producción y
reproducción de la discriminación, adquiriendo expresiones concretas en todos
los ámbitos de la cultura: el trabajo, la familia, la política, las
organizaciones, el arte, las empresas, la salud, la ciencia, la sexualidad, la
historia. La mirada de género no está supeditada a que la adopten las mujeres
ni está dirigida exclusivamente a ellas. Tratándose de una cuestión de
concepción del mundo y de la vida, lo único definitorio es la comprensión de la
problemática que abarca y su compromiso vital.
Existe cierto consenso en que es necesario establecer
distinciones entre sexo y género. El sexo corresponde a un hecho biológico,
producto de la diferenciación sexual de la especie humana, que implica un
proceso complejo con distintos niveles, que no siempre coinciden entre sí, y
que son denominados por la biología y la medicina como sexo cromosómico,
gonadial, hormonal, anatómico y fisiológico. A la significación social que se
hace de los mismos se la denomina género. Por lo tanto las diferencias anatómicas y
fisiológicas entre hombres y mujeres que derivan de este proceso, pueden y
deben distinguirse de las atribuciones que la sociedad establece para cada uno
de los sexos individualmente constituidos.
Aunque existen divergencias en su conceptualización, en general
la categoría de género es una definición de carácter histórico y social acerca
de los roles, identidades y valores que son atribuidos a varones y mujeres e
internalizados mediante los procesos de socialización. Algunas de sus
principales características y dimensiones son:
1) es una construcción
social e histórica (por lo que puede variar de una sociedad a otra y de una
época a otra);
2) es una relación social
(porque descubre las normas que determinan las relaciones entre mujeres y
varones);
3) es una relación de poder (porque nos remite al carácter
cualitativo de esas relaciones);
4) es una relación asimétrica; si bien las relaciones entre
mujeres y varones admiten distintas posibilidades (dominación masculina,
dominación femenina o relaciones igualitarias), en general éstas se configuran
como relaciones de dominación masculina y subordinación femenina;
5) es abarcativa (porque no se refiere solamente a las
relaciones entre los sexos, sino que alude también a otros procesos que se dan
en una sociedad: instituciones, símbolos, identidades, sistemas económicos y
políticos, etc.)
6) es transversal (porque
no están aisladas, sino que atraviesan todo el entramado social, articulándose
con otros factores como la edad, estado civil,
educación, etnia, clase social, etc.);
7) es una propuesta de inclusión (porque las problemáticas que
se derivan de las relaciones de género sólo podrán encontrar resolución en
tanto incluyan cambios en las mujeres y también en los varones);
8) es una búsqueda de una
equidad que sólo será posible si las mujeres conquistan el ejercicio del poder
en su sentido más amplio (como poder crear, poder saber, poder dirigir, poder
disfrutar, poder elegir, ser elegida, etcétera).
La generalización del concepto de género ha suscitado una
polémica en torno a la conveniencia de continuar usándolo. A veces el término
se ha tergiversado y banalizado en su aplicación. En algunos estudios macrosociales o del
mercado de trabajo, a la desagregación por sexo se la denomina género, pero la
categoría permanece vacía. Algo similar ocurre cuando la palabra género
sustituye a mujeres El género requiere la búsqueda de sentido del
comportamiento de varones y mujeres como seres socialmente sexuados. Marta
Lamas sostiene que en América latina no hubo el suficiente debate ni una confrontación
teórica al respecto, al menos comparada con la fuerza y visibilidad con que se
ha dado en el mundo anglosajón. Para Lamas (1999) un aspecto relevante a
debatir es “la forma en que se manifiesta el traslape conceptual entre género y
diferencia sexual: como ausencia o silencio, confusión y negación”. En el
debate sobre las relaciones entre hombres y mujeres, la diferencia sexual es un
concepto básico para comprender la base sobre la que se construye el género.
Según Lamas, las feministas norteamericanas circunscriben la definición de
diferencia sexual a lo anatómico, limitándola a una distinción sustantiva entre
dos grupos de personas en función de su sexo, o sea, a un concepto taxonómico,
análogo al de clase social o al de raza: “Al no manejar el concepto
psicoanalítico de diferencia sexual, ignoran el papel del inconsciente en la
formación de la identidad sexual y la inestabilidad de tal identidad, impuesta
en un sujeto que, según Freud, es fundamentalmente bisexual. Esto tiñe las
forma en que reflexionan sobre la diferencia entre mujeres y hombres, y por
ello elaboran sus planteamientos teóricos a partir de la diferencia de género.
Las europeas, más cercanas al psicoanálisis lacaniano, suelen analizar la
contradicción mujer/hombre incorporando la diferencia sexual en su complejidad
psicoanalítica” (Lamas, 1999).[3] Para esta teoría, “mujeres
y hombres son producidos por el lenguaje y las prácticas y representaciones
simbólicas dentro de formaciones sociales dadas, pero también por procesos
inconscientes vinculados a la simbolización de la diferencia sexual. Hay que
comprender que la diferencia sexual es una diferencia estructurarte, a partir
de la cual se construyen no sólo los papeles y prescripciones sociales sino el
imaginario de lo que significa ser mujer o ser hombre, por lo tanto no puede
ser situada en el mismo nivel que el género” (Lamas, 1999)[4]. Aunque no constituye una
categoría cerrada, sino en pleno desarrollo, la perspectiva de género favorece
el ejercicio de una lectura crítica y cuestionadora de la realidad para
analizar y transformar la situación de las personas. y debe ser desde la
escuela que se debe proponer nuevas formas de ver a la mujer y darle la
importancia que se merece en la sociedad.
Se trata así de crear nuevas construcciones de sentido para que hombres
y mujeres visualicen su masculinidad y su femineidad a través de vínculos no
jerarquizados ni discriminatorios.
COMPETENCIAS CIUDADANAS
Conjunto
de conocimientos y de contexto,
lo cual implica el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes
en el individuo para poder desenvolverse en diferentes ámbitos de la
vida personal, intelectual, social, laboral y ciudadana.
Aunque se
enlistan una serie de competencias que varían en número y nominación según cada
autor, todas estas pueden ser clasificadas dentro de tres grandes grupos:
cognitivas, prácticas y sociales.
Se
consideran que estas últimas competencias sociales, involucran Las competencias
ciudadanas en tanto que se refieren a las actitudes necesarias para actuar en
habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas encaminadas a fomentar el
desarrollo moral en los seres humanos para lograr así, una formación humana en
unos individuos que actúen de manera constructiva y responsable en una
sociedad, individuos que contribuyan a la convivencia pacífica, y respetuosos
de las diferencias en cualquier contexto.
ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS CIUDADANAS
Se dice
que las competencias ciudadanas están organizadas en tres ámbitos:
1. convivencia
y relaciones pacíficas;
2.
participación y responsabilidad democrática; y
3.
pluralidad, identidad y valoración de las diferencias.
Estos
ámbitos siempre enfocados a la promoción de una convivencia basada en el
respeto por el ser humano y así en el respeto de los derechos humanos y por
ende de la dignidad humana, basados en una ley de tolerancia, pero no
malinterpretada como total aceptación de situaciones que vulneren los derechos
fundamentales. Dichos ámbitos se componen de diferentes competencias a saber:
emocionales, comunicativas y cognitivas
.
Las competencias cognitivas
se
entienden como la toma de perspectiva, la capacidad de tomar el papel del otro
en determinado conflicto.
Las
competencias emocionales requieren el reconocimiento
y el buen
manejo de las emociones individuales. Y las competencias comunicativas el poder
escuchar y comprender a mis semejantes y
a la vez
transmitir los propios puntos de vista.
Un
ciudadano competente, es una persona que posee dichas competencias y que en
cierto momento es capaz de utilizarlas para la resolución de conflictos o
simplemente para llevar una convivencia pacífica en determinado grupo social.
TIPOS DE COMPETENCIAS CIUDADANAS
De
acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, para la formación
ciudadana es indispensable adquirir ciertos conocimientos específicos, pero
también ejercitar diferentes competencias ciudadanas. Estas son: competencias
cognitivas, emocionales, comunicativas e integradoras.
Cognitivas
as
competencias cognitivas se refieren a una serie de capacidades mentales,
fundamentales en el ejercicio ciudadano, tales como: la capacidad para ver la
misma situación desde el punto de vista de las otras personas involucradas, la
capacidad de reflexión y análisis crítico y la habilidad para identificar las
consecuencias que podría traer una decisión.
Emocionales
las
competencias emocionales son aquellas habilidades necesarias para identificar
las emociones propias y las de los demás, para así responder constructivamente
ante éstas. Un ejemplo de ello, es reconocer los sentimientos de dolor o rabia
y tener empatía frente a lo que sienten los demás
Comunicativas
las
competencias comunicativas son las habilidades requeridas para establecer un
diálogo constructivo con las otras personas. Por ejemplo, la capacidad para
escuchar y comprender los argumentos ajenos a pesar de no compartirlos, y la
capacidad para expresar con claridad, firmeza y sin agresión los propios puntos
de vista.
Integradoras
las
competencias integradoras reúnen en la acción misma todas las demás. En el caso
específico del manejo de conflictos pacífica y constructivamente, se requiere
integrar las competencias cognitivas como la habilidad para generar ideas y
opciones creativas, las competencias emocionales como la autorregulación de la
rabia y las competencias comunicativas como la capacidad para transmitir
asertivamente los propios intereses. ver fuente estándares de competencias
ciudadanas[5]
VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.
La violencia física en
este contexto se refiere a cualquier acto no accidental que provoque o pueda
provocar daño en el cuerpo de las mujeres como: patear, morder, golpear con
puños u objetos, dar palizas, emplear armas, abofetear, empujar, arrojar
objetos, estrangular, quemar, etc. desde la implementación de una estrategia
pedagógica con un enfoque en competencias ciudadanas se pretende disminuir la
violencia física que sufren algunas mujeres de los grados octavos concepto
tomado de la fuente de profamilia joven[6]
.
ESTRATEGIA PEDAGÓGICA
Estrategias
de aprendizaje:
Las
acciones las realiza el alumno, con el objetivo Siempre consciente de apoyar y
mejorar su aprendizaje, son acciones secuenciadas que son controladas por el
estudiante. Tienen un alto grado de complejidad. Las acciones que ejecuta el
estudiante dependen de su elección, de acuerdo a los procedimientos y
conocimientos asimilados, a sus motivos y a la orientación que haya recibido,
por tanto media la decisión del alumno. Forma parte del aprendizaje
estratégico. Se consideran como una guía de las acciones que hay que seguir.
Son procedimientos internos fundamentalmente de carácter cognitivo. Es muy
estrecha la relación entre estrategia de aprendizaje y estrategia de enseñanza
porque el educador debe dirigir los procesos cognitivos, afectivos y volitivos
que se deben asimilar conformando las estrategias de aprendizaje. Para que esta
dirección sea efectiva la enseñanza debe organizarse según la naturaleza,
características y condiciones del aprendizaje, que la condicionan.(Castellanos
S, D. 2002)[7] Es
por ello que muchos autores al referirse a estrategias de enseñanza solo
mencionan a las estrategias de aprendizaje. Como existe una independencia
relativa entre estos conceptos debemos tener en cuenta el nivel escolar de los
alumnos al planificar las estrategias propuestas para desarrollar el tema de
equidad de género y disminución de la violencia en los entornos escolares para
optimizar el proceso enseñanza aprendizaje.
Entre las
clasificaciones de estrategias de aprendizaje se seleccionan las más comunes
la que contempla tres tipos de
estrategias y tiene en cuenta los aspectos motivacionales; por la importancia
que revisten los aspectos afectivos, en la adquisición y uso de una estrategia
específica en los educandos.
[2]
J. W. Scott: “El
género: una categoría útil para el análisis histórico”, en J. Amelang y Mary
Nash (comp.) (1990): Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y
contemporánea, Ed. Alfons el Magnanim, Barcelona
[3] M. Lamas (1999): “Género, diferencia de sexo y diferencia
sexual” en ¿Género?, Debate Feminista, Año 10, Vol. 20, México, edición de
octubre.
[5]
Ministerio de educación nacional,
Estándares Básicos de
competencias ciudadanas.
[6]
Manual de lecturas escogidas profamilia joven Cali valle del cauca
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